sábado, 23 de diciembre de 2006

De Doña Profecía Autocumplida

¿Habrá escuchado usted sobre "El Efecto Pigmalión", vulgarmente llamado "La profecía auto cumplida"?
¿Será usted una víctima más de este despiadado síntoma?
¿Cómo saberlo?
¿Qué remedios nos brinda la medicina mental para esto?
¿Existe realmente una cura o estás completamente cagado si la tienes?

El efecto Pigmalión, llamado así en honor a Pigmalión es el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de un grupo respecto a alguien o algo afectan su conducta a tal punto que se provoca en el grupo la confirmación de dichas expectativas.
Esto quiere decir, que las personas adquieren un rol a partir de los demás, y acaban creyéndolo propio. Se puede decir entonces, que somos lo que los demás esperan que seamos. Por ejemplo: Si una madre le dice todos los días a su hijo "Eres un cabrito ´e mierda, eres tonto y flojo", lo más probable es que ese niño se crea el cuento de que él es así y pase a ser un cabrito tonto y flojo, ¡SIN SIQUIERA SERLO!
Trabajos mentales que hacen que nos creamos las cosas, incluso las que pensamos más tontas,ya que nuestro perspicaz subconsciente las toma para sí, haciendo que actuemos a partir de nuestra cruel sociedad.

Hace poco me dí cuenta que Pigmalión había vertido parte de sus genes en mí. Es una cosa que me supera, que va más allá de mí, que incluso hace que me postergue, me olvide de mí, priorice mal, y me sienta incapaz de actuar por mí misma. Me creí lo tonta, lo tímida, lo egoísta, deseé ser otra, me alimenté de la superficialidad, deseé el mal y perdí autenticidad. Las palabras que se formaban en mi cerebro seguían un camino innecesario, tenían censura, si me pedían decir lo que primero se me viniese a la mente, era en verdad lo que ya había pensado por vigésimo cuarta vez, las palabras que mi boca gesticulaba eran el peor enemigo de lo que mi mente gesticulaba. Y de a poco me desconocí, y me desconozco, y ya no sé si lo que pienso en un primer momento es lo mío o es lo de ellos.
Quiero ser yo otra vez, pero no me encuentro, necesito meditar, analizar, deshacerme de esos genes, hacer que me resbale lo de ellos, hablar, comunicar, expresar, sentir. ¿Es mucho pedir?

Quisiera tener la cura, el kitadol oportuno que me quite este pensamiento, pero ¡YA!. Me han dicho que hay solución, que puedo ser yo, y yo quiero ser ésa, la más real de todas. Pero hay que trabajar.


Mientras tanto, escribo.